La derrota ante el Castellón ha hecho saltar las alarmas en Las Palmas, evidenciando el creciente distanciamiento entre el equipo y su afición. El Gran Canaria fue testigo de una noche marcada por la decepción, los silbidos y el abandono prematuro de las gradas. Apenas 15.054 espectadores acudieron al encuentro y algunos decidieron marcharse antes del descanso, después de que el conjunto amarillo encajara dos goles en los primeros 22 minutos. La afición comienza a perder la paciencia con las decisiones tomadas por el club.

