Movió Mourinho el once y el equipo lo agradeció. Juntó en el once inicial a varios futbolistas con buen pie y el Madrid, sin llegar a ser un torrente de fútbol, fluyó con más suavidad que en el infame primer tiempo de Roma, sin ir más lejos. La decisión más importante del entrenador fue retrasar a Fede Valverde al lateral derecho, lo que quitó un problema del centro del campo (su pareja con Tchouaméni no funciona) y aportó una solución en la salida del balón. Fede no es Kroos, pero tampoco es cojo, y además la banda le ofrece el mejor contexto para su gran virtud, que no es el toque, sino la potencia al espacio. Si Mou consigue convencerlo de que puede ser protagonista desde la banda, el equipo lo va a agradecer.

