Joan Laporta se ha sacado de encima las prisas para lograr los recursos económicos necesarios para iniciar la remodelación del Camp Nou, pero ese trabajo financiero ni mucho menos está finalizado. El Barcelona se verá obligado dentro de cinco años a encontrar relevo para los 583 millones de euros que le prestarán Goldman Sachs y JP Morgan en un crédito a corto plazo y, cuatro años después (como muy tarde), tendrá que buscar otros 477 millones para pagar una emisión de deuda pensada para devolver entre 7 y 9 años. Asumir esos más de 1.000 millones (a los que se deberá restar los recursos que ya se hayan amortizado) más los intereses correspondientes en un máximo de nueve años sería demasiado oneroso para un club (que inicialmente pensaba ganar margen hasta 2045 para pagar los primeros 1.000 millones) con una penosa situación económica y que además se ha sumergido en el mercado del dinero con los tipos de interés más altos en quince años.

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