Cuando los operarios del Levi’s Stadium de Santa Clara comenzaron a cubrir el logo de la marca con una lona recortada para preservar la silueta del batwing, el ala de murciélago que identifica la firma desde 1936, Levi’s convirtió la censura en el mejor anuncio de su historia reciente: un millón de likes en horas. La imagen de los 64.146 asientos del Gillette Stadium en Foxborough, tapados uno a uno con cinta azul, completó el cuadro, mientras Heinz tenía que cubrir sus dispensadores de kétchup. La política de clean stadium de la FIFA, el blindaje comercial absoluto que obliga a retirar cualquier rastro de marcas no patrocinadoras, se daba de bruces con el marketing de guerrilla digital.

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