Nada fluye en el grupo de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) que regula o, al menos, trata de regular el Mundial de Fórmula 1. Tras un domingo para olvidar en Austin, en el que los comisarios decidieron robarle el protagonismo a Fernando Alonso después de que el asturiano se lo hubiera ganado en la pista con una remontada casi épica dadas las circunstancias en las que la llevó a cabo, este jueves fue otro día de esos que ponen en relieve que algo debe cambiar en este organismo legislador. Horas después de haber ratificado el veredicto que anuló la séptima plaza lograda por Alonso en Austin, la FIA echó el freno de mano para finalmente darle la razón a Alpine, y restituir la posición en la que el ovetense cruzó la meta, con la consiguiente retribución de puntos (seis).

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