Podría haber sido el fichaje de la temporada, pero está siendo la decepción del año. Cuando los Dallas Mavericks contrataron a Kyrie Irving, parecían convertirse en candidatos a ganar el anillo de la NBA. El base de los Brooklyn Nets suponía en teoría un refuerzo de lujo para Luka Dončić y los suyos, que por entonces eran cuartos en la clasificación de la Conferencia Oeste. Sin embargo, mes y medio después del estreno de su nueva estrella, y a solo cuatro partidos del final de la liga regular, los Mavericks se han hundido hasta la undécima posición y corren el riesgo de quedarse fuera de los playoffs. Dončić se declara frustrado y el equipo no funciona.

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