La casa por la ventana. Empieza una extraña Liga que se partirá por la mitad a finales de año, cuando empiece un extraño Mundial. Como pueden ver, todo es extraño en el fútbol que viene. También fue extraño el verano, animado por un Barça pobre que decidió resolver su deuda comprando. Joan Laporta aparecía a cada rato por televisión, rebosante de optimismo, para contarnos que vendía futuro para comprar presente, negocio que disimulaba el riesgo por la potencia de seductores nombres propios que excitan a las redes. La llegada de Koundé puso en olvido que ya estaba fichado Christensen; Kessié quedó oculto detrás de la posible llegada de Bernardo Silva; Lewandowski tapó a Raphinha; por no hablar de Dembélé, oscurecido después de salir por una puerta giratoria por la que volvió a entrar iluminado. En un mundo que ignora el cambio climático, a quién le puede importar el futuro de un club de fútbol que promete ilusión para mañana. Corramos un tupido velo: vuelve el Barça y, con él, una Liga mejor.

