Fernando Alonso intentó hace una decena de años comprarse un equipo ciclista, el Euskadi. La intuición de que le quería engañar el vendedor sobrepreciando los activos que le colocaba echó para atrás al campeón español de la F1. Su experiencia, y las turbulencias que acompañan habitualmente al ciclismo, un deporte en el que poder absoluto, y el rendimiento económico, está en poder de los organizadores del Tour —la única vía de ingresos de los equipos es el capricho de los espónsores—, no parecen haber echado atrás a otro de los grandes mitos del deporte español en el siglo XXI. Después de haber convertido a España en campeona del mundo de fútbol, Andrés Iniesta se ha embarcado en un empeño seguramente más complicado, gestionar un equipo de ciclismo al comprar la licencia World Tour, los materiales, vehículos y contratos del alrededor de las 170 personas que componían el Israel-Premier Tech. Así lo anunció el jueves al atardecer un comunicado de NSN (que responde al jamesbondiano Never say never, Nunca digas nunca), la compañía catalana organizadora de eventos deportivos y musicales que fundó el futbolista albaceteño. En la nota, NSN informa además de que ha llegado a un acuerdo con el fondo de inversión catalán-suizo Stoneweg, que, gracias a una alianza estratégica que afectará a más sectores, financiará la operación entrando en el accionariado de NSN.

