pablo García y sus padres salieron anoche entre lágrimas de la Ciudad Deportiva Luis del Sol. El canterano había acudido a las oficinas de la Dirección Deportiva a firmar su traspaso al Racing de Santander y recoger sus cosas antes de emprender una nueva aventura profesional que arranca hoy. Pero atrás dejaba toda una vida defendiendo los colores verdiblancos, los de un club al que llegó en edad prebenjamín, del que nunca hasta ahora había salido, y en el que ha marcado goles en todas las categorías.

