Los delanteros arreglaron un partido que habían emborronado los defensas, como ya suele ser costumbre en el Camp Nou, y el Barça entró en el Top 8 de la Champions. Los goles dieron vida a un partido sin juego ni más historia que la jerarquía ya sabida igualmente de Lamine Yamal. La incertidumbre barcelonista duró muy poco porque incluso con un 0-1 el remonte, como también suele ser norma, y la victoria se daban por descontadas ante un contrario facilón como el Copenhague.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *