Cuando Dani Ceballos le cortó la coleta a Manolín Ortega Baena, no es una metáfora, no estaba despidiendo solo a un utilero con 38 años de expediente madridista. Estaba certificando, con un gesto torero, el final de un Madrid entero.


Cuando Dani Ceballos le cortó la coleta a Manolín Ortega Baena, no es una metáfora, no estaba despidiendo solo a un utilero con 38 años de expediente madridista. Estaba certificando, con un gesto torero, el final de un Madrid entero.