En Alemania le bautizaron como King Kahn y en España se le conocía como Copito de Nieve, por su parecido con el famoso gorila albino del zoológico de Barcelona. Como portero, Oliver Kahn, fiero, inaccesible y siempre despeinado, gozó de un aura salvaje. Como presidente del Bayern Club de Fútbol diseñó el plan estratégico más sutil, ambicioso, innovador y elegante del fútbol europeo en mucho tiempo. Apenas duró dos años en el cargo. Al ser despedido este viernes por Herbert Hainer, poder fáctico de Adidas, cabeza visible de la industria bávara y primera autoridad ejecutiva del club social más poderoso de Alemania, volvieron a emerger de las profundidades del inconsciente colectivo aquellas visiones que inexorablemente remitían al simio peligroso.

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