El tenista madrileño superó a Michelsen en cinco sets (7-6(2), 6-7(5), 4-6, 3-6 y 6-3) y más de cuatro horas al y lo festejó con su clásico gesto llevándose el dedo a la sien. Jódar sabe que las piernas son importantes, pero más lo es la cabeza y ante el estadounidense lo volvió a demostrar remontando un 2-1 en sets que le permitirá medirse a Pablo Carreño en los octavos de final… y asegurar la presencia española en cuartos de Roland Garros.

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