Cristiano Ronaldo llevaba demasiado tiempo esperando una noche así. Cuatro temporadas en Arabia Saudí, 124 goles, finales perdidas, decepciones contra Al Hilal y una sensación incómoda para un competidor enfermo como él: todavía no había levantado la liga con Al Nassr. Hasta ahora. El portugués apareció cuando más quemaba el balón, marcó dos goles, rompió a llorar y empujó a los suyos hacia la décima liga del club saudí. La famosa Décima.

