Hay una escena, sencilla pero elocuente, intrascendente pero muy reveladora, que define a <strong>Casemiro</strong>: El Real Madrid acaba de ganar la Supercopa de Europa frente al Eintracht y el futbolista brasileño (Sao José dos Campos, 1992), en su condición de MVP de la final, comparece en la sala de Prensa del Estadio Olímpico de Helsinki. Se sientan a su lado el traductor de la UEFA y el jefe de Prensa del Madrid,<strong> Juan Camilo</strong>. Al acabar la intervención, se levantan los tres, Camilo y el traductor se marchan y Casemiro, antes de irse, se queda un momento colocando meticulosamente en su posición correcta las tres sillas que acababan de ocupar y que estaban movidas. Como si estuviera en el salón de su casa. Dejándolo todo ordenado de forma cuidadosa.

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