Franco Mastantuono se ha apagado. El joven argentino aterrizó en Madrid envuelto en expectativas, respaldado por su explosión en River Plate y con un discurso impropio de su edad: “Mi mejor versión todavía no llegó”. Ocho meses después, esa versión sigue sin aparecer. Y lo que es más preocupante, su presencia en el equipo ha ido disminuyendo hasta volverse prácticamente residual.

