Con las manos en los bolsillos y el cuerpo relajado, apenas alterado durante los pocos minutos que el Barça se acercó al marcador. Así asistió Carlo Ancelotti al último tramo del clásico. El Madrid volvió a explotar ante el equipo azulgrana la veta del contragolpe y los errores ajenos para manejar el duelo. Cuatro tiros a portería necesitó para producir tres goles (cinco los culés) y la mitad de remates dentro del área que su rival (6-12). Sus ocho disparos totales son la cifra más baja en una victoria merengue en Liga ante los azulgrana desde, al menos, la temporada 2003/04. “La llave estuvo en la primera mitad, en la que fuimos más contundentes y efectivos. Manejamos la salida de balón desde atrás porque ellos presionan mucho. Y defensivamente tuvimos compromiso colectivo, no dejamos espacios”, resumió el técnico italiano.

