Se comportan como caníbales, devoradores, como se comportaba el Caníbal, Eddy Merckx, pero como son tan jóvenes, chavalillos imberbes casi, y les gustan más la Nutella y los ositos Haribo que los entrecots sangrantes, queda muy fuerte llamarles así, y así el mundo ha comenzado a conocerlos como glotones, los glotones acelerados, que mandan en el deporte, Alcaraz, Verstappen, y en el ciclismo. Es Remco Evenepoel, que a los 22 años ya ha ganado un monumento (Lieja), un Mundial (Australia) y una carrera de tres semanas (la Vuelta) en la misma temporada y sufrió (agosto de 2020) un accidente que casi le hace dejar el ciclismo, y ha ganado 15 carreras en 2022. Es Tadej Pogacar, 16 triunfos este año, y a los 24 ya ha ganado dos Tours y tres monumentos (una Lieja, dos Lombardías). Y ganan con estilo, con exhibiciones, con ataques descabellados, locuras de decenas de kilómetros solos contra todos, ya sea en Lieja ya sea en las Strade Bianche o en el Tour de Francia. Se van los caníbales. Se retiran, de golpe, viejos gloriosos que han llegado casi hasta los 40 o más pedaleando, campeones como Alejandro Valverde, Philippe Gilbert, Vincenzo Nibali, Richie Porte, y corredores que han hecho del ciclismo un deporte magnífico, como Domenico Pozzovivo o Mikel Nieve, y que nos descubren, cuando el destino les impide cruzar la meta pedaleando en su última carrera, y acaban en el hospital su Lombardía, que el ciclismo también es el deporte cruel. De España, a ese mundo de glotones frenéticos llega uno, Juan Ayuso, podio en la Vuelta a los 19 años. Acaba de cumplir 20, en septiembre, y dice que ya se siente viejo. Así corren.

