Han pasado 50 años y las huellas de Seve siguen frescas en Royal Birkdale. El campo inglés que hace medio siglo alumbró el nacimiento del mito, segundo a los 19 años en el Open Británico de 1976 empatado con Jack Nicklaus y por detrás de Johnny Miller, acoge una nueva edición del grande más genuino (de 7.30 a 21.30 en Movistar Golf). El rastro del genio que impresionó al mundo por su juego imaginativo y por su carisma único, como un quinto beatle, alimenta todavía la memoria y la nostalgia de quienes le vieron inventar golpes que ya no existen. El golf mecanizado de hoy fotocopia atletas en serie, robotizados, rodeados de preparadores y saturados de tecnología. Ya no hay ningún Seve, hijo de la necesidad, el chico que una semana antes de aquel Open que le cambió la vida empuñaba las herramientas para segar los prados de Pedreña con su padre, Baldomero, y para dar de comer a las vacas en lugar de los palos de golf.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *