<strong>»No hay ofertas por Joao»</strong>, deslizan desde la planta noble de un Civitas Metropolitano cuando la cesión del luso en el <strong>Chelsea </strong>atraviesa el ecuador entre algunas luces, destellos y dos goles, y varias sombras, no acaba de echarse el equipo a la espalda. No acaba, en definitiva, de ser un futbolista determinante.

