Jefté Betancor (Las Palmas de Gran Canaria, 1993) dosifica cada palabra. Ha tenido que esperar mucho para que las cosas sucedan. Hace dos semanas metió dos goles que fulminaron al Real Madrid de la Copa del Rey. Toda España conoció su nombre. Pero antes de eso existió un paso por Austria, Rumanía, Chipre, Grecia y una pausa de varios meses por salud mental en la que trabajó como electricista. Su familia y su psicóloga nunca le soltaron la mano. Gracias a ellos ahora disfruta en Albacete. Su próxima víctima es el Barça y en MARCA cuenta la historia su largo camino hasta convertirse en héroe copero.

