Desde que estalló el <strong>’caso Negreira’, el pago del FC Barcelona</strong> al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros durante 15 años, conocimos a su hijo, Javier Enríquez. Al principio como socio en las empresas de facturación de su padre, pero luego también apareció como el verdadero analista arbitral detrás de los informes y con una relación cercana a algunos árbitros.

