El Celta vuelve a sonreír. La derrota europea ante la Juventus fue un duro palo, pero no tocaba otra que levantarse y espabilar en una Liga en la que, hasta ahora, sólo había ganado un partido. El Alavés dio muestras de que podía prolongar el bajón celeste, pero Javi Rodríguez se encargó de disiparlas.

