El Mundial de Corea del Sur y Japón de 2002 tiene un mal sabor de boca para los españoles. En los cuartos de final, La Roja se disputaba un pase a semifinales contra Corea del Sur. Dentro de los primeros minutos de la prórroga, Joaquín Morientes tiró el balón a la portería en lo que parecía ser un gol, pero el árbitro Gamal Ahmed Al-Ghandour y sus asistentes lo descartaron como fuera de juego. En este vídeo, Eduardo Iturralde explica por qué estuvo mal marcada la jugada y lo que pasaría hoy en día. “Era un gol claro”, expresa.

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