Hace una semana, Josh Kushner y Bob Iger, dos multimillonarios estadounidenses, anunciaron por sorpresa la compra de los Lakers por alrededor de 12.500 millones de dólares. Aunque siempre se les había asociado con un asentamiento de una franquicia NBA en Las Vegas (coincidiendo con la posible expansión de la competición), decidieron adquirir una de las franquicias/marcas icónicas del deporte mundial. Primero convencieron a Mark Walter para que facilitara la transacción. El dueño de los Dodgers (MLB) era el accionista mayoritario de los Lakers tras la operación financiera de 2025 (10.000 millones), pero con la brillante gestión del equipo de béisbol vive colmado y la salida de LeBron James (ahora en los Sixers) terminó de convencerle de que era un buen momento para vender. Son dos buenos argumentos para descifrar la operación. El principal es que está sometido a tres investigaciones federales, una del FBI, otra del departamento de Justicia de Manhattan y una última del SEC, por irregularidades financieras y necesitaba liquidez.

