La selección iraní llegó a Doha y en el hotel les sacaron una tarta para marcar el comienzo de su Mundial. También les dieron un largo cuchillo, casi una espada, como los que se usan con los pasteles de bodas, y con él la cortaron. Se tomaron fotos, que circularon por las redes, y enseguida comenzaron a cambiar. En las imágenes manipuladas aparecían bebés ensangrentados bajo el cuchillo en el lugar de la tarta.

