Ion Izagirre ha escogido ese camino se presenta en la Itzulia con la serenidad de quien ya tomó una decisión irreversible y con la chispa intacta de quien sigue compitiendo de verdad. Su victoria reciente en el Gran Premio Miguel Induráin, la tercera de su carrera, no ha movido un milímetro el plan. Sí ha reforzado una sensación: el cierre llega cuando toca. En su discurso no hay melancolía ni nostalgia forzada. Aparece con la misma mirada que le ha acompañado durante años, contenida fuera de la bici, feroz dentro. Su despedida se parece más a la calma que a la lágrima.

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