Llueve sobre mojado con la seguridad en <strong>el circuito de Portimao</strong>. El trazado es precioso y maravilla a los pilotos de <strong>MotoGP</strong>, pero detectan cosas que no los gustan nada. Pasó en el test con<strong> Fabio Di Giannantonio</strong>, y antes con otros, con <strong>la grava, enorme</strong>, que provoca roturas o golpes tras una caída. Se cambió en parte para el gran premio. «Esa grava duele. A mí se me abrió el mono de la pierna a la espalda», confesó <strong>Maverick Viñales</strong>. Pero, ahora, <strong>el accidente de Pol Espargaró</strong> evidenció una carencia en esa zona, la curva 10, extensible a más ángulos y a más circuitos.

