En el minuto 72, cuando el cúmulo de despropósitos de Escocia y Hungría estaba llegando a límites no vistos desde que comenzó la Eurocopa, se produjo la acción más desgraciada del torneo, cuando en un saque de falta húngaro, dentro del descontrol de todo el partido, Varga cayó en el área en mala postura y tuvo que salir en camilla, con un collarín, y rodeado por una lona que recordaba a la que tapaba a Christian Eriksen cuando sufrió un paro cardíaco en la anterior edición.

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