El Gran Premio de Bélgica será, si todo sigue lo esperado, la última cita de sufrimiento para el proyecto de Aston Martin en la Fórmula 1. Tras decidir el sacrificar (en una idea liderada por su jefe, Adrian Newey) la primera parte de temporada para enfocarse en un gran salto, la mejora ya está preparada. No llegará en Spa-Francorchamps y el sufrimiento seguirá, pero sí en Budapest primero y después en Holanda con un plan que crece en positivismo.

