Mientras <strong>Laporta </strong>botaba en el palco del <strong>Camp Nou</strong> al son del «madridista el que no bote» y <strong>Piqué </strong>llegaba en helicóptero para dar el pistoletazo de salida a la <strong>Final Four, la King’s League</strong> nos deja varias conclusiones merecedoras de análisis mucho más profundo que estos y otros chascarrillos que hicieron las delicias de los<strong> 92.000 espectadores</strong> presentes en el coliseo azulgrana y miles más que lo siguieron a través del ordenador.

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