Cuando el Barcelona supo que su rival de la Champions en octavos saldría entre el PSG, defensor del título, y el Newcastle, entonces decimosegundo en la Premier League, en el vestuario azulgrana tenían clara su preferencia: el PSG. Ni el fútbol de Dembélé, Doué y Vitinha, ni la pizarra de Luis Enrique preocupaban tanto como el equipo de Eddie Howe. “No hemos hecho un buen partido, hemos perdido muchos balones. Ellos son dinámicos y rápidos, pero estoy contento de que hemos defendido juntos”, resumió Hansi Flick.

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