Mediada la segunda parte, Ancelotti dio entrada a Ceballos y parte de la grada del Coliseum reaccionó gritando «¡Ceballos muérete!». Lo escuchó Tchoauméni primero, que avisó a Sánchez Martínez. Pensó el colegiado que se refería a Asencio y fue a hablar con él, pero el central le dijo que gritaban Ceballos. Enseguida aplicó el protocolo el árbitro, que fue a la banda para hablar con los entrenadores y el delegado de campo y avisar de que a la próxima podía mandar a los jugadores al vestuario. Se advirtió a grada por la megafonía y no se volverían a repetir los lamentables incidentes.

