El derbi andaluz entre Granada y Cádiz, con colorido y un gran ambiente en la grada, fue gris y plomizo sobre el terreno de juego, un duelo de digestión lenta que se decantó del lado local gracias a la mayor pegada de los rojiblancos, que exprimieron al máximo sus oportunidades para sumar su tercer triunfo consecutivo y mandar a los gaditanos a la lona.

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