Con Gonzalo Pérez de Vargas bajo palos, España nunca perderá la esperanza en un gran campeonato. No estaba mal la selección, pero le faltaba algo, un plus, un estirón para terminar de someter a una Polonia que se agarraba a la pista con los argumentos contados. Y ese algo se lo dio el toledano en cuanto compareció en cancha para despachar definitivamente a la anfitriona de su Mundial.

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