Pablo Miejimolle carga el balón detrás de la plataforma de delanteros, ese maul que anhela borrar los cinco metros que separan a España del ensayo. Pero lo que hay enfrente es una muralla. Pablo no se rinde, aguanta el balón a la espera de que aparezca una grieta, pero Facundo Monilla acepta la derrota y distribuye el oval hacia otros lares. Sin suerte. Georgia, la gran potencia europea por detrás del Seis Naciones, desnudó las carencias del XV del León, en transición tras el drama de su descalificación mundialista, con una paliza en Torrelavega (3-41).

