El mítico Estadio Azteca de la Ciudad de México se vistió de gala para abrir el telón de la tercera jornada de la Copa del Mundo 2026. Sobre el césped del imponente Coloso de Santa Ursula se cruzaron dos realidades opuestas: la selección mexicana de Javier Aguirre, ya clasificada a octavos tras firmar un arranque perfecto ante Sudáfrica y Corea del Sur, y una República Checa sedienta de gloria que regresaba a la gran cita tras veinte años de ausencia, con la obligación absoluta de ganar luego de un amargo empate y una derrota de último minuto en sus dos partidos previos.

