Celebra Carlos Alcaraz las 20 primaveras por todo lo alto, colándose en su quinta final de la temporada. Es decir, el murciano suma y sigue, sin freno y a todo trapo. Lo hace en una Caja Mágica a rebosar, colas y más colas en los accesos de la central para ver jugar al nuevo niño bonito del tenis, que ya es menos niño y alcanza la veintena en una atmósfera veraniega y festiva. Suena, cómo no, el cumpleaños feliz, entonado por tercer año consecutivo por la grada. El protagonista luce dientes, aplaude como un cantaor flamenco y agradece al público madrileño, unos 12.000 asistentes: “Puede ser que se noten los 20… porque hoy me ha costado levantarme un poco de la cama”, bromeó. “Pero me he repetido lo que me decía en el US Open [donde ganó y tocó el cielo en 2022]: estoy hecho un toro”, prolongó después de sortear un áspero duelo con el croata Borna Coric, que casi siempre exige (6-4 y 6-3, tras 1h 40m) y no hace excepción. Se revuelve, sí, pero también cae.

