Fede, una celebración pocas veces vista
Fuente: Marca Original en marca.com
El estadio contuvo el aliento antes del golpe. Fede Valverde tomó el balón con gesto serio, casi desafiante, como si en esos segundos se jugara algo más que un simple lanzamiento. Más de 20 metros por delante, una barrera mínima y una decisión clara: disparar con todo. El uruguayo no dudó. Armó la pierna y soltó un misil ¿imposible? que se coló en la portería de Oblak para abrir el marcador a los dos minutos de juego. Un golpeo a tres dedos que cogió una preciosa comba antes de colarse en la portería para firmar el 0-1.