El Atlético saltó al campo sabiendo que el 1-3 del Celta que le había abierto la puerta del cielo acabó siendo un 4-3 que obligaba, y de que manera, a sacar los tres puntos ante Las Palmas. Los fantasmas de las derrotas en Leganés y Getafe, o del empate ante el Espanyol flotaban sobre la expedición… y no sin razón. Y así, ahora con los canarios, el equipo de Simeone se ha desangrado en los estadios donde un gran equipo jamás debe caer. Si quiere pelear LaLiga de verdad, claro.

