Si el partido ante Portugal el pasado viernes en Paços de Ferreira fue por momentos como una visita al dentista, España se pegó este martes en Balaídos una fiesta a costa del combinado luso. La selección de Montse Tomé bordó el fútbol en el tramo inicial, en el que encajonó a su rival en su propio campo con una circulación tan rápida y tan precisa que las jugadoras de Francisco Neto ni olieron el balón. El dominio fue tan aplastante, la diferencia entre los dos conjuntos tan palmaria, que en el primer cuarto de hora la Roja ya mató el encuentro con el tanto de Salma Paralluelo y el doblete de Aitana Bonmatí. En pleno debate sobre si al grupo le falta pegada, el equipo se empachó con siete goles en una actuación redonda con la que de paso también mandó un aviso a Inglaterra, el país contra el que se prevé que España se juegue en la última jornada de la fase de grupos el pase a la final four de la Liga de las Naciones.

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