El que resiste no siempre vence. Que se lo digan a España. Le valió contra Noruega en cuartos, pero se quedó corta ante Dinamarca en semifinales. No hubo más zumo que exprimir de la naranja de la selección en la búsqueda de la final. Volvió varias veces, sobre todo cuando su acta de defunción ya estaba sobre el parqué de Gdansk en la segunda mitad. Todavía se inventó un suspense final donde parecía no haber nada, pero hasta ahí le alcanzó a un equipo que dio síntomas de extenuación después de los 80 minutos de agonía de hacía dos días.

