Didier Deschamps ‘cuelga’ las botas. Su aventura en Francia termina en Estados Unidos y confía que la última parada sea Nueva York para disputar su tercera final consecutiva del Mundial. Se dice pronto. Aunque nunca gustó a todos, se marcha orgulloso y con la cabeza alta de haber servido a su país. MARCA, junto a un reducido grupo de medios internacionales se ha sentado con el seleccionador que más tiene que lidiar con egos y superestrellas de este Mundial. Deschamps analiza esto, pero mucho más. Ve a Lamine como uno de los candidatos a coronarse en la cita, cree que España ha añadido a su estilo algo que no tenía, la velocidad. Protege a Mbappé, deja clara la importancia de su figura y su apuesta como delantero centro.

