En una situación límite, la España de Montse Tomé reaccionó esta noche en la Liga de las Naciones. La selección desenredó el nudo de Portugal, un equipo ecléctico, capaz tanto de desarrollar un juego asociativo como de hacer un planteamiento más defensivo. Ante las campeonas del mundo, el combinado dirigido por Francisco Neto le tocó esta vez arremangarse. Por momentos lanzó una presión intensa muy adelantada, y por momentos se replegó en su propio campo con las líneas muy juntas para complicar la circulación de la Roja, que encontró en el balón parado la manera de empezar a decantar un partido en el que casi no había margen de error. El triunfo en Paços de Ferreira, un pequeño municipio situado a las afueras de Oporto, fue un alivio para las españolas, presionadas por la derrota de febrero ante Inglaterra en Wembley en un torneo en el que defienden título y donde solo el primero de grupo accede a la final four.

