Cierto es que al <strong>Atlético </strong>aún le queda aferrarse al milagro en su próximo duelo en el Metropolitano contra el <strong>Leverkusen </strong>y en la visita a <strong>Oporto</strong> de la última jornada, pero la continuidad en la <strong>Champions </strong>más allá de la fase de grupos tiene un desagradable aroma al batacazo del <strong>Qarabag</strong>. El <strong>Brujas</strong>, aunque con algo más de identidad, ha desempolvado el amargo recuerdo de aquel equipo que también se presumía como la Cenicienta. Ni en la ida ni en la vuelta los rojiblancos conseguirían hacerle un solo gol. Principalmente, por las gigantes actuaciones de su portero <strong>Mignolet</strong>. En Bélgica ni tras 20 disparos, en Madrid tras comprobar cómo paraba hasta con la cara. Al menos, aquel curso acabó con el título de la <strong>Europa League</strong> en las vitrinas rojiblancas…

