Poco le duró la tranquilidad y la sonrisa a Pecco Bagnaia. El turinés, casi sin quererlo, se vio envuelto en un fuego cruzado y, después, en pista, volvieron sus fantasmas del pasado. El resultado, 17º y, otra vez a la repesca. Ni rastro del piloto que hizo la pole, lideró de principio a fin el Sprint y la carrera del domingo en Motegi. 

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