Erola Jons no pegó ojo. Quedaban unas horas para arrancar el trabajo más exigente de su carrera y la creadora de contenido seguía despierta, con la cabeza dando vueltas y una certeza incómoda: estaba a punto de meterse en LaVuelta sin saber prácticamente nada de ciclismo. Delante tenía un mes de viaje, directos y grabaciones desde Mónaco hasta Granada. Detrás, ninguna experiencia en una de las pruebas más grandes del calendario.

