En el fútbol actual hay algo más complicado que jugar siempre bien: jugar bien cuando no estás siempre. Anoche <strong>Nacho Fernández</strong> volvió a demostrar que lo de<strong> «siempre cumple»</strong> se quedó corto hace tiempo. Que sus actuaciones no son cumplidoras, sino notables. Y que entendiendo el contexto en el que se desarrollan, su labor es sobresaliente.

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