El Espanyol ya saboreaba la victoria. El partido estaba en el tiempo añadido y los de Luis García, que llegaban penúltimos en la clasificación, con la soga al cuello, veían que aún podían lograr una valiosa victoria en Mestalla que les daba esperanza. El Valencia, en cambio, veía que la amenaza del descenso, que aún sigue, se acentuaba. Era el minuto 93 y la afición blanquinegra sufría en otra tarde agónica, pero Samu Lino sacó un disparo colocado que valía el empate (2-2). El Valencia aún no está salvado pero sabe que en el Benito Villamarín, donde cerrará su peor temporada en este siglo, puede valerle incluso una derrota si los otros resultados le favorecen.

