La silueta de Antoine Griezmann (34 años) coronada con un moño se distinguía este miércoles en el campo de entrenamiento del Cerro del Espino como la primera en la fila de jugadores del Atlético que aguardaban a iniciar un ejercicio de cambios explosivos de dirección. Centrado y en silencio parecía querer dar ejemplo en tiempos en los que su figura está siendo cuestionada. Del mes negro en el que el Atlético se ha jugado la Champions, la Copa y la Liga, el atacante francés ha salido señalado por no ser diferencial en partidos en los que su aportación se esperaba decisiva.

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